viernes, 20 de junio de 2014

Las personas tóxicas que me rodean.

   


   En esta entrada a mi blog quería concienciar a las personas que últimamente han intentando hacer daño a mi pareja y a mi, esas personas que por un motivo u otro buscan su forma de ver la felicidad, son individuos celosos, paranoicos, infantiles, egoístas y, en definitiva, asfixiantes. 

   Las denominadas personalidades tóxicas son muchas y variadas, pero todas coinciden en que no aportan nada positivo a una relación, ya sea sentimental, de amistad, laboral, etc. Más bien, destruyen cualquier intento de crear vínculos sanos y mínimamente cordiales. Suelen traer consigo los malos rollos, todo les molesta, muchos de ellos manipulan a sus parejas o amantes para conseguir su bienestar, bueno, mejor dicho el bienestar que ellos creen que es el correcto, yo nunca les condenare puesto soy consciente que son enfermos, gente que nunca se preocuparon por evolucionar sus mentes y de ese modo se quedan completamente con esa realidad que tarde o temprano les hará caer en las garras de la depresión, son personas que los primeros son ellos, que no tienen respeto ni a sus parejas, las  manipulan, las sangran hasta la última gota, incluso a las familias de dicha pareja, terminan por absorber psíquicamente porque te requieren sólo para ellos, vacían tu cartera, no paran de pedir y, principalmente, te manipulan.

Lo más peligroso de estas personas, es que nos roban la energía y apenas nos dejan respirar sin que ni siquiera nos demos cuenta. Y es que, son expertos en entablar relaciones hiperabsorbentes y maestros del arte de intoxicar, como su propio nombre indica.
   Por tanto, no es fácil identificarlos a primera vista, esto es lo que me ha sucedido a mi, en un caso concreto que me paso hace poco, aunque algo me olía me fue difícil entender muchas veces no repararme en su personalidad hasta que comprobe que después de estar con ese individuo muchos días seguidos, siempre se repitian las mismas sensaciones negativas: faltas de respeto continuas, diferencias a la hora de servirte u ofrecerte algo, mentiras para quedar bien el y dejarnos mal a los demás, pero bueno, ya es agua pasada, cuando te das cuenta de esas toxicidades que al final no me llevaban a nada, lo primero que hice es salir corriendo, muchos pensaréis, porque sales corriendo?, es simple, las personas tóxicas pueden llegar a controlarte y manipularte de tal manera que pueden llegar a hacer que al final te creas que tu eres el culpable de todo, como en muchos casos que yo había vivido en ese lugar de encuentro social que yo compartía, había otro tipo de gente, menos fuerte, que cuando les hacían ese tipo de feos, de menosprecios, al día siguiente volvían a estar a su lado, y que paso al final, que esas personas después de volver, una y otra vez, después de esas faltas de respeto acabaron por desaparecer de este espacio social, porque alguien les abrió los ojos, y menos mal, porque sino acabaría de la misma manera que otros que ya no se puede hacer nada. ERROR, si, reconozco que eran personas más vulnerables, personas que de una forma u otra, no están tan enriquecidas interiormente, no tienen esa fuerza a decidir si lo que están haciendo esta bien o mal, son personas que ya han entrado en las garras devastadoras de esa persona tóxica.

En muchas ocasiones, somos nosotros mismos los que nos autoengañamos negando que sean ‘vampiros emocionales’ porque se trata de nuestra pareja, de un familiar o un amigo. “Será cosa mía” o “puede ser mi culpa” son pensamientos que no hacen más que prolongar una relación insana. Tanto, como para que los demás te pierdan el respeto, se aprovechen de ti y abusen de tu confianza.

EL ‘HOMO MANIPULADOR’

 Por qué vivimos en un contexto propicio para la propagación de este tipo de personalidades tóxicas? Una incipiente ola de neomaquiavelismo a la que es preciso poner freno para, al menos, ganarse el aprecio y el respeto de quien nos rodea, es lo que últimamente abunda por la humanidad, los problemas son dispares, pero eso lo hablare en otra entrada. 

Después de estar con ellos siempre se repiten las mismas sensaciones negativas: agotamiento, frustración, estrés o alivio por estar solos. 

“Las personalidades tóxicas también son contagiosas y contribuyen a que se generalice una especie de paranoia social”

 Por tanto, acaban utilizándose los unos a los otros como si fuésen las piezas de un tablero que, cuando dejan de servir a nuestros fines, simplemente dejamos de lado. Para evitar llegar a este punto, debemos llevar a cabo una serie de indicios, a modo de decálogo, para identificar y reconocer a las personas tóxicas a primera vista:

> Los individuos tóxicos tienen una gran capacidad psicológica, adivinan los temores y fantasmas de sus presas para saber cómo seducir a sus víctimas. Primero nos hacen creer que, con ellos, todo es posible, para luego manipularnos a su antojo. Como buenos manipuladores que son, saben adaptar su comportamiento, pero también sus principios y valores, en función de sus víctimas.

>  Saben darle la vuelta a una situación con mucha habilidad, llegando a presentarse como víctimas cuando en realidad son verdugos. Se trata de una falsa victimización, con el objetivo de seducir y limpiar el terreno para servirse de los demás cuando lo necesiten.

> Son expertos en deformar la realidad mediante las mentiras parciales y el juego del doble lenguaje, puesto que controlar el discurso es una forma de controlar el pensamiento. Pueden mezclar insultos y halagos amables en la misma frase sin apenas inmutarse.

> Son como depredadores, "vampiros"  que no respetan la autonomía de los demás y les imponen sus propios criterios. Si al estar con ellos, una y otra vez nos sentimos cansados mentalmente, entonces debemos tomar nota porque es una alarma de que estamos siendo intoxicados.

> No tienen principios o estos varían en función de sus objetivos o contexto y tratan de que los demás se alejen de su particular escala de valores.

> Son impermeables a la culpabilidad y logran que seamos nosotros quienes nos sintamos mal.

> Son excelentes estrategas, pacientes y constantes hasta que consiguen sus objetivos, pero poco creativos.

> Les gusta sembrar la duda sobre las cualidades y las competencias de los demás para descalificarlos y eliminar su autoestima.

>  Esconden una incoherencia entre su discurso y su comportamiento: por un lado se llena la boca con propuestas altruistas, mientras que luego actúan sólo en base a su interés personal.

>  Los tabúes morales no existen para los “buenos intoxicadores”, puesto que conciben a los demás no como una persona digna de respeto o compasión, sino sólo como un objeto más o menos útil.

Y para terminar, con estas letras no intentó crear ningún tipo de conflicto extra, sólo concienciar a personas que realmente un servidor sabe que son personas buenas, personas honestas, personas que valen la pena luchar por ellas, porque en el  único error que han cometido es someterse a las garras de estos individuos manipuladores y chupadores de sangre. 

Sólo espero y deseó que esas personas recapaciten algún día de sus errores y pidan perdón por ello. Es sencillo, el perdón es lo más bonito del mundo, es la forma de demostrar que quieres a esa persona, que le respetas, aunque tengas de un modo u otro seguir compartiendo espacios con esos intoxicadores. 


1 comentario:

  1. Muy cierto, concuerdo contigo, la pena es no poder darte cuenta de inmediato cuando se está ante un ''vampiro social''......si así se puede nombrar, gracias por la idea!!

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