¿Porque quieren machacarnos?, no nos callarán.
A día de hoy, los antisistema estamos más que nunca envueltos y señalados por muchos, en estas letras quiero intentar poner los puntos sobres las i's a esas personas que todavía no tienen claro nuestras funciones y las acciones de los que intentamos de la mejor manera, encontrar fórmulas, desarrollar y justificar nuestras acciones a este mundo. No quiero que pienses como yo, sólo quiero que pienses, que miremos al mundo de una forma coherente y que dejen de señalarnos con el dedo como sí fuéramos dragones que sólo nos dedicamos a escupir fuego por nuestras bocas, si, no nos callamos, somos legión, somos todos, somos uno.
Antisistema es el que distingue lo legal de lo justo, que muchas veces no coinciden, porque si hubieran sido sinónimos ya se hubiera acabado con la esclavitud, con la explotación laboral, con la pena de muerte o con la desigualdad de la mujer, por ejemplo.
Los antisistema somos gente con convicciones morales, que defienden una sociedad más justa, más igualitaria, más libre y habitable. Una utopía basada en la justicia social y la sostenibilidad ambiental. Aquí y ahora en el estado español, las mareas, la PAH, las ONG de ayuda a los inmigrantes, son algunos ejemplos más, que hay que agradecer y proteger.
Llaman antisistema a toda forma de resistencia social, porque se trata de criminalizar la disidencia, la protesta pacífica y hasta el legítimo derecho a intentar mejorar las cosas.
Si nos atenemos a la literalidad del término, antisistema es una persona o grupo disconforme con el desorden establecido y que trata de cambiarlo por medio de reivindicaciones y acciones.
En fin, que sin necesidad de recurrir ni a Marx ni a Piketty, este sistema actual es malo, incluso rematadamente malo, que no asegura para todo el mundo ni pan, ni trabajo, ni techo. Debemos centrarnos en que los antisistemas nos centramos en luchar por los 600 millones de personas que están pasando hambre en este mundo actual, nos centramos en rebajar esas estadísticas que nos ofrecen los estudiosos del tema, intentando erradicar esas diferencias tan abismales y catastróficas de la personas que se acercan al humbral de la pobreza en el mundo actual, son injustas, intentamos ofrecer al mundo esa comunicación real que la mayoría de los medios de comunicación del mundo convierten en irreal.
Me gustaría nombrar algunos de mis personajes que me hicieron recapacitar mi forma de pensar ante este sistema y que hicieron convertirme en un antisistema, empezaría por Jesús de Nazaret(si, soy ateo, pero creo sobran las explicaciones para demostrar que fue uno de los primeros antisistema de la historia de la humanidad) los liberales que lucharon contra las monarquías absolutas, los revolucionarios franceses y tantos otros. Lo sería Rosa Parks, la mujer negra que sentándose en el prohibido asiento de un autobús se levantó contra el racismo en Estados Unidos. Podríamos hablar de alguien más próximo en el tiempo y muy agasajado con motivo de su muerte, me refiero a Nelson Mandela, podría poner en el tintero a muchos otros, pero creo con esos sobra para que las personas entiendan lo es ser un antisistema.
Los antisistema suelen estar con los perdedores. Pero, como los hechos demuestran, muchas veces aquellos que aparecían como perdedores en un tiempo determinado, resultaba que fueron los que empujaron la rueda de la historia. La mayoría de los derechos conquistados eran considerados utópicos por el poder del momento, desde la libertad a los derechos humanos, los derechos de los pueblos y un largo etcétera.
Si los antisistema somos los que defendemos otro mundo posible, entonces son los que vamos a la raíz de las cosas y por eso pensamos radicalmente, e incluso con destellos extremistas (aunque no soy partidario de los extremos, generan odio, y eso ensucia el alma, y no nos deja ver más allá del problema, cegándonos y no nos dejan pensar más allá del problema) Somos los que defendemos la utopía de una globalización alternativa, los que pretendemos unir la ética con la política y fomentar la participación de la ciudadanía en los asuntos de todos.
Los que defendemos el sistema “como el mejor de los mundos posibles” porque contiene sus privilegios pueden aceptar a los utópicos. La única condición es que no se empeñen en llevar a la práctica sus ideas. Si lo hacen, pasan a llamarles antisistema, es decir, utópicos peligrosos no reconciliados con la realidad existente. Y los poderosos pasan de darles palmaditas condescendientes en la espalda, a su demonización. Los que privatizan la sanidad y cierran escuelas no son antisistema. Los que expolian lo público, los que defienden este sistema depredador, los que se aprovechan de él, los que niegan su democratización, somos los que representan la expresión más fiel y descarnada del capitalismo neoliberal globalizado.
Somos antisistema los utópicos, los revolucionarios, los anticapitalistas. Aquellos que luchan por la liberación de las naciones frente al imperialismo, por la democracia en la política y en la economía, en la sociedad y en la cultura, en la toma de decisiones. Si, si, si, somos la resistencia social ante la barbarie, es lógico que los que aspiramos a una sociedad mejor para todos y a la construcción de un mundo a la medida del ser humano digan: ¿antisistema?, a mucha honra.
Así las cosas, “no es tan malo ser antisistema”,como decían Paco Fernández Buey y Jordi Mir, ni debería de ser peyorativo el término.
No nos dejemos manejar por los oligarcas, por los medios de comunicación que sólo buscan demonizarnos como sí fuésemos bichos raros, abrir los ojos, el mundo podemos con estos demonios, somos más pobres que ricos, levantemos la mano todos juntos y luchemos juntos, somos legión, nosotros somos el mundo, nosotros tenemos el poder, no ellos.





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