miércoles, 26 de noviembre de 2014

La sinvergüenza de unos, es el honor de otros. Que Vergüenza me dais, que miserables sois!



Qué vergüenza me dais
vosotros que guardáis silencio ante la masacre.
Qué vergüenza me dais
vosotros que apoyáis abiertamente
las masacres de los genocidas
¡Qué vergüenza me dais!
¡Qué miserables sois!
¡Que vida más triste lleváis!
Parapetados tras una abyecta muralla
de palabras vacías y sin sentido.
Atrincherados en vuestro mediocre mundo
de seguridades y palabras grandes y hueras.
Palabras que no significan nada.
En vuestro mundo falseado.
¡Qué vergüenza me dais!
Escondidos tras vuestras falsas certezas.
Agazapados tras la mentira.
Cómplices de la devastación y la muerte.
¡Qué montón de mierda sois todos vosotros!
¡Qué vergüenza me dais!
¡Qué miserables sois!
Pudriéndoos en vuestro democrático
y fétido lodazal de sangre y odio.
Como enormes parásitos de cartílagos blandos
revolcándose en una ciénaga.
Ahogándoos en un pútrido charco
de mentira y cómplice silencio.
¡Qué vergüenza me dais!
¡Qué miserables sois!


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