jueves, 24 de julio de 2014

Un grito a la Libertad.


Hace unos días, tuve una conversación con un amigo, un luchador, un amante de la libertad, un noctámbulo como yo, desde aquí, desde mis horas libres y muertas en mi lugar de trabajo, o desde mi humilde morada, día a día, cada hora, cada minuto,  cada segundo del día,  me llegan esas imágenes de horror, de terror(como si se tratase de una película de Stephen King) tan maquiabelicas, tan atroces, tan sangrientas, muchos me llamareis masoca,  me llamarán pesado, me pondrán tantos apellidos, que me importa bien poco, yo, un ser humano que tiene el corazón partido, el humanoide que lucha con sus letras en busca de una vida tranquila, en busca de una vida de paz, en busca de un bien común,  solo desea decir al mundo, basta ya, basta de tanta muerte injustificada, basta de acabar con vidas humanas inocentes, basta ya. 

He necesitado un tiempo para reponerme, un tiempo, en el que he tratado de comprender por qué la gente no pide el manifiesto exigiendo paz en Palestina, paz en Ucrania,  paz en el mundo, si, señoras-es, me diréis, este en que mundo vive, no se da cuenta que eso es imposible, nada es imposible, hace un tiempo conocí de rebote una amiga, de un gran colega(cada día se esta convirtiendo en una persona muy importante en mi vida, siempre esta cuando lo necesito, y eso es lo que valoró de el) ella me dio fuerzas para seguir mi lucha, ella paso un cáncer y me di cuenta, otra vez más, si ella pudo, yo también, seguiré con mi lucha, por pequeña que sea, seguiré viendo lo imposible para algunos, posible para mi, hasta la fecha todo lo que me he propuesto, lo he convertido en realidad, porque no conseguir esto que pido al mundo.
Porque los humanos no dejan de preocuparse tanto del poder, de las riquezas, para que ese afán de tener tanto dinero, acaso se piensan que hay otra vida, acaso quieren ser poderosos bajo tierra, la vida se acaba cuando mueres, no existe el más halla.
Es como si estuvieran tuertos o parcialmente ciegos o sencillamente ciegos y no vieran cosas que a la vista de todos están.
Esta gente que mueve el culo y la pluma para pedir libertad en países soberanos, no dicen nada sobre lo que ocurre en esta casa que algunos llaman España, yo llamo País de Panderetas y Títeres. 
No saben de la tortura. No saben de los partidos políticos ilegalizados, no saben de los presos políticos que están en las cárceles, no saben de los medios de comunicación cerrados, de la violencia, no saben y si lo saben, callan.
Enfermos de vanidad mueven la cola, como si de un perrito faldero hablásemos. 
Hacen propaganda grosera, masturban el sistema, e intenta solapar unas cosas con otras. 
Se convierten en inquisidores, en vigilantes de su democracia tan vacía de justicia y como hace quinientos años, sueñan con llegar a América y reconquistarla con su verdad a medias.
Son la sociedad de los imbéciles, de los útiles, de los que se lanzan al linchamiento y ponen su jabón para limpiar la sangre.
En su falso escenario representan la opereta, el desatino, sirven de coartada y sonríen con la mano sobre la ceja. Huelen a podrido, a rancio, a oportunismo. Viven en un país de espejismos.
Son los lobotomizados de la letra, el cante y el arte.
¡Y a mí me dan tanta vergüenza¡

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