viernes, 20 de junio de 2014

Las personas tóxicas que me rodean.

   


   En esta entrada a mi blog quería concienciar a las personas que últimamente han intentando hacer daño a mi pareja y a mi, esas personas que por un motivo u otro buscan su forma de ver la felicidad, son individuos celosos, paranoicos, infantiles, egoístas y, en definitiva, asfixiantes. 

   Las denominadas personalidades tóxicas son muchas y variadas, pero todas coinciden en que no aportan nada positivo a una relación, ya sea sentimental, de amistad, laboral, etc. Más bien, destruyen cualquier intento de crear vínculos sanos y mínimamente cordiales. Suelen traer consigo los malos rollos, todo les molesta, muchos de ellos manipulan a sus parejas o amantes para conseguir su bienestar, bueno, mejor dicho el bienestar que ellos creen que es el correcto, yo nunca les condenare puesto soy consciente que son enfermos, gente que nunca se preocuparon por evolucionar sus mentes y de ese modo se quedan completamente con esa realidad que tarde o temprano les hará caer en las garras de la depresión, son personas que los primeros son ellos, que no tienen respeto ni a sus parejas, las  manipulan, las sangran hasta la última gota, incluso a las familias de dicha pareja, terminan por absorber psíquicamente porque te requieren sólo para ellos, vacían tu cartera, no paran de pedir y, principalmente, te manipulan.

Lo más peligroso de estas personas, es que nos roban la energía y apenas nos dejan respirar sin que ni siquiera nos demos cuenta. Y es que, son expertos en entablar relaciones hiperabsorbentes y maestros del arte de intoxicar, como su propio nombre indica.
   Por tanto, no es fácil identificarlos a primera vista, esto es lo que me ha sucedido a mi, en un caso concreto que me paso hace poco, aunque algo me olía me fue difícil entender muchas veces no repararme en su personalidad hasta que comprobe que después de estar con ese individuo muchos días seguidos, siempre se repitian las mismas sensaciones negativas: faltas de respeto continuas, diferencias a la hora de servirte u ofrecerte algo, mentiras para quedar bien el y dejarnos mal a los demás, pero bueno, ya es agua pasada, cuando te das cuenta de esas toxicidades que al final no me llevaban a nada, lo primero que hice es salir corriendo, muchos pensaréis, porque sales corriendo?, es simple, las personas tóxicas pueden llegar a controlarte y manipularte de tal manera que pueden llegar a hacer que al final te creas que tu eres el culpable de todo, como en muchos casos que yo había vivido en ese lugar de encuentro social que yo compartía, había otro tipo de gente, menos fuerte, que cuando les hacían ese tipo de feos, de menosprecios, al día siguiente volvían a estar a su lado, y que paso al final, que esas personas después de volver, una y otra vez, después de esas faltas de respeto acabaron por desaparecer de este espacio social, porque alguien les abrió los ojos, y menos mal, porque sino acabaría de la misma manera que otros que ya no se puede hacer nada. ERROR, si, reconozco que eran personas más vulnerables, personas que de una forma u otra, no están tan enriquecidas interiormente, no tienen esa fuerza a decidir si lo que están haciendo esta bien o mal, son personas que ya han entrado en las garras devastadoras de esa persona tóxica.

En muchas ocasiones, somos nosotros mismos los que nos autoengañamos negando que sean ‘vampiros emocionales’ porque se trata de nuestra pareja, de un familiar o un amigo. “Será cosa mía” o “puede ser mi culpa” son pensamientos que no hacen más que prolongar una relación insana. Tanto, como para que los demás te pierdan el respeto, se aprovechen de ti y abusen de tu confianza.

EL ‘HOMO MANIPULADOR’

 Por qué vivimos en un contexto propicio para la propagación de este tipo de personalidades tóxicas? Una incipiente ola de neomaquiavelismo a la que es preciso poner freno para, al menos, ganarse el aprecio y el respeto de quien nos rodea, es lo que últimamente abunda por la humanidad, los problemas son dispares, pero eso lo hablare en otra entrada. 

Después de estar con ellos siempre se repiten las mismas sensaciones negativas: agotamiento, frustración, estrés o alivio por estar solos. 

“Las personalidades tóxicas también son contagiosas y contribuyen a que se generalice una especie de paranoia social”

 Por tanto, acaban utilizándose los unos a los otros como si fuésen las piezas de un tablero que, cuando dejan de servir a nuestros fines, simplemente dejamos de lado. Para evitar llegar a este punto, debemos llevar a cabo una serie de indicios, a modo de decálogo, para identificar y reconocer a las personas tóxicas a primera vista:

> Los individuos tóxicos tienen una gran capacidad psicológica, adivinan los temores y fantasmas de sus presas para saber cómo seducir a sus víctimas. Primero nos hacen creer que, con ellos, todo es posible, para luego manipularnos a su antojo. Como buenos manipuladores que son, saben adaptar su comportamiento, pero también sus principios y valores, en función de sus víctimas.

>  Saben darle la vuelta a una situación con mucha habilidad, llegando a presentarse como víctimas cuando en realidad son verdugos. Se trata de una falsa victimización, con el objetivo de seducir y limpiar el terreno para servirse de los demás cuando lo necesiten.

> Son expertos en deformar la realidad mediante las mentiras parciales y el juego del doble lenguaje, puesto que controlar el discurso es una forma de controlar el pensamiento. Pueden mezclar insultos y halagos amables en la misma frase sin apenas inmutarse.

> Son como depredadores, "vampiros"  que no respetan la autonomía de los demás y les imponen sus propios criterios. Si al estar con ellos, una y otra vez nos sentimos cansados mentalmente, entonces debemos tomar nota porque es una alarma de que estamos siendo intoxicados.

> No tienen principios o estos varían en función de sus objetivos o contexto y tratan de que los demás se alejen de su particular escala de valores.

> Son impermeables a la culpabilidad y logran que seamos nosotros quienes nos sintamos mal.

> Son excelentes estrategas, pacientes y constantes hasta que consiguen sus objetivos, pero poco creativos.

> Les gusta sembrar la duda sobre las cualidades y las competencias de los demás para descalificarlos y eliminar su autoestima.

>  Esconden una incoherencia entre su discurso y su comportamiento: por un lado se llena la boca con propuestas altruistas, mientras que luego actúan sólo en base a su interés personal.

>  Los tabúes morales no existen para los “buenos intoxicadores”, puesto que conciben a los demás no como una persona digna de respeto o compasión, sino sólo como un objeto más o menos útil.

Y para terminar, con estas letras no intentó crear ningún tipo de conflicto extra, sólo concienciar a personas que realmente un servidor sabe que son personas buenas, personas honestas, personas que valen la pena luchar por ellas, porque en el  único error que han cometido es someterse a las garras de estos individuos manipuladores y chupadores de sangre. 

Sólo espero y deseó que esas personas recapaciten algún día de sus errores y pidan perdón por ello. Es sencillo, el perdón es lo más bonito del mundo, es la forma de demostrar que quieres a esa persona, que le respetas, aunque tengas de un modo u otro seguir compartiendo espacios con esos intoxicadores. 


jueves, 19 de junio de 2014

Mi experiencia con el hombre que me abrió los ojos.

 

  Siempre dije que algún día Nicolás Maquiavelo volvería a mis regazos, volvería a estar a mi lado, como no, nuestro compañero Pablo Iglesias es un gran admirador de sus letras y de su ideología, de sus pensamientos y de su forma de ver un Estado.   

   Como a casi todos nos pasa muchas veces, nos desaparecen y vuelven a aparecer cosas de nuestro baúl de los recuerdos, pues bien, el otro día haciendo limpieza (madre mía que de tesoros encontré) encontré varios escritos de hace siglos, jijijijijiji, uno ya tiene sus años, y wuala, aparecieron textos del señor Nicolás Maquiavelo, voy a intentar expresar, junto con mi evolución personal y remontándonos a los siglos anteriores (jijijijijijij) mi historia con el maestro Nicolás. 


   Hace ya unos cuantos años cayó por casualidad en mis manos “El Príncipe” un libro cuyo autor es Nicolás Maquiavelo. Prácticamente de este personaje no conocía casi nada, salvo que lo encasillaba por esa época de los Médici y los Borgias.

   Empecé a hojearlo sin mucho interés, pero... poco a poco me fui enfrascando en su lectura, y cuando me quise dar cuenta, lo había terminado. Me quedé con un sabor amargo en la boca, mi mente se trasladaba desde esos tiempos de la republica de Tito Flavio en la antigua Roma (del que Maquiavelo era ferviente admirador), a la época Renacentista de Leonardo da Vinci, periodo en el que se gestó el libro, de ahí a un periodo más reciente como la dictadura de Franco, y hasta llegar a la actual democracia que disfrutamos.

   Nunca le había prestado atención a la palabra “ESTADO” en su sentido moderno, ni por asomo sabía de donde procedía . ¡Y cuál no ha sido mi sorpresa! que el autor de esa palabrita ultimamente en boga de nuestro querido Pablito Iglesias para referirse a España, fue el amigo Nicolás (Si en esos tiempos la hubiera patentado en las "SGAE", seguro que ahora sus descendientes estarían forrados por los derechos de autor).

   Pero a lo que vamos... Este hombre que vivió entre 1469 su año de nacimiento y 1527 el de su muerte hace ya un porrón de años, tenía un pensamiento un tanto peculiar sobre el estado, la política nada tenía que ver con la religión ni con la moral ni con la ética. Era un patriota sin principios; oportunista, se aferraba al poder, el pueblo era secundario, es decir, tenía todos los ingredientes para ser un buen político.

   ¡Resumiendo que es gerundio! lo único que me ha quedado claro despues de haberlo leído es : Que la razón del estado prevalece sobre lo demás y... que el fin justifica los medios. 

   Y ahora vete a la biblioteca de intelectual, encontrando un paralelismo de esa época a la actual, en aquella, el gobernante para tener un estado fuerte, debía ser astuto, sin escrúpulos morales y la de ahora no le anda a la zaga.

  Aquí en España ¿O debo decir Estado?, bueno no importa, tenemos dos partidos: El P.P y el PSOE que poseen la mayoría votada por los votantes (monta tanto Isabel como Fernando) uno de derechas que se asusta y hace políticas de izquierdas, y el de izquierda las hace de derechas, y otros pequeños partidos satélites, que de diferentes ideologías realizan sus estrategias para así pueden hacer frente los diferentes problemas 
realizados por los anteriormente citados.

  Si mi amigo Nicolás (que lo puedo llamar amigo, aunque esté fiambre hace muchos lustros) me ha abrio los ojos, al menos eso creo... proclama que un ESTADO debe ser gobernado por una sola mano firme y sin escrúpulos; que el pueblo no importa, que son perversos y egoístas, que tan solo se preocupan por ellos mismos y joder a los demás. Si esto lo trasladamos a la actualidad, a esta democracia que tantos ingenuos adoran (qué es el no va más) y donde todos son iguales ante la ley, pienso que es lo mismo, que estamos gobernados por una sola persona.

   Comenzaré analizando esta democracia, si puedo, bajo mis muchas neuras endorfinas, una vez cada cuatro años, acudimos la mitad poco más o menos de los que tenemos el derecho a ejercer el voto (algo que yo cambiaría, el no votar debería de ser denunciable y amonestado con una buena multa, en vez de otro tipo de multas que nunca nos lleva a nada, pero ese sería otro tema que ya tratare, lo prometo, y lo que prometo lo cumplo, no como otros espectros de esta sociedad) con ropa limpia, bien aseados, en una mano nuestro voto en un sobre oculto para que nadie no lo vea (esto lo hace la mayoría de la gente, yo con toda naturalidad recojo el panfleto del partido que me cautivo y sin problema alguno, introduzco mi voto aunque me miren a quien voto) en la otra el carné de identidad, muy contentos y con ganas de cambiar o mantener a los que están, eso sí, bien aleccionados durante cuatro años de propagandas, mítines, entrevistas, y guerras de medios afines a cada contrincante para aleccionar a los indecisos (a los partidarios no nos hace falta, somos hinchas cada cual de nuestro partido). Y por supuesto pagadas por todos, votes o no votes.

  Una vez tenemos ganador, si es con mayoría absoluta no hay problemas (todo son parabienes) eso sí, tenemos que dictar leyes con el mayor de los consensos (los satélites poco suelen rascar, aunque siempre pillan) y si no se tiene esa mayoría necesaria, se llega a acuerdos con los afines (que generalmente son los llamados nacionalistas) aunque sean de otra tendencia (eso sí, estos no lo hacen gratis).

  El vencedor elige a sus lugartenientes más allegados y de confianza (ministros y estos a otros y los otros a más otros, así hasta que coloquen los más posibles, tienen que ayudar a combatir el desempleo) pero eso sí, el que tiene la palabra es el jefe (si no hay una o varias manos ocultas de las que todos hablamos en la intimidad) ¿intimidad, de que me suena esto? ¡Ya lo recordaré!. Ya tenemos como dice mi amigo Nicolás, una mano firme que nos gobernará en igualdad de condiciones sin importarle la ideología de cada uno ¡Aleluya! (Por cierto, me encanta Leonard Cohen con ese tema).

  Y comienza la legislatura para cuatro años, tenemos un Congreso y un Senado a rebosar, se disponen de todos los medios tecnológicos de última generación para que realicen bien sus trabajos, cafetería propia para que no pierdan el tiempo en salir a la calle, y así se afanen más en sus obligaciones. Cuando tienen que votar, el Jefe les dice el botón que ese día tienen que apretar a la hora de aprobar alguna ley, instrucciones para defenestrar, chillar y patalear al contrario cuando habla, al finalizar se reúnen todos en lel bar, y comentan la jugada. Entre leyes en el hemiciclo, comisiones, propuestas y demás gilipolleces (perdón, no quería emplear vocabulario despectivo pero a veces mi lado rebelde positivo me lleva a palabras inadecuadas, pero necesarias para algunos personajes que necesitan les hablen en tono despectivo), se han ganado el pan de ese día, mas dietas por desplazamientos, aunque no lo realicen (Paga el pueblo, y ese dinero una vez cobrado, no pertenece a nadie).

   Si alguna ley se quiere aprobar y no se tienen los suficientes votos, se acude al más allegado (los reseñados anteriormente), este le pide el oro y el moro (perdón por lo de moro, pero es un dicho, normalmente les ofrecen una sola cosa por esa ley, lo demás se lo darán en la próxima vez que los necesiten), ya tenemos desigualdad entre los españoles, pero al jefe no le importa, saca adelante su propuesta.

  Si la economía va bien, los ricos se llenan los bolsillos y a los pobres nos suben un tanto por ciento para aumentar el consumo y que todo vaya sobre ruedas, pero... si va mal por culpa de quien sea, se llenan los bolsillos los ricos, el pobre se hace cada día más pobre y encima se les atosiga con impuestos directos, indirectos y circunstanciales, todo por el bien del Estado, nos dicen que tenemos que hacer un esfuerzo (la cola del paro llega a Fernando Poo y la de los comedores sociales hasta que las raciones lleguen, los demás que vayan mañana más temprano).

  Pero eso sí, dentro de cuatro años, volveremos a votar (los que lo hagan) ¡Seguro que gana el otro!, se cambiaran de asiento y comenzaremos otra nueva legislatura con nuevas promesas y otros acólitos con un nuevo Jefe.

   Y así podría continuar, hasta que se me acabara el papel para escribir ¡perdón, es mi IPad! (Increíble invento) 

   Todos los españoles (aunque me joda reconocerlo es así, soy español, algo que a muchos les repudia decirlo, pero por desgracia es así, es algo impuesto) somos iguales ante la Ley, tenemos derecho a un trabajo, a una vivienda digna etc etc etc. Y a unos políticos honrados y dignos (Esto no viene en la Constitución).

  Y no me olvido de los banqueros, estos acceden al dinero del Banco Central que es de todos a un interés bajísimo, luego tienen la desfachatez de comprar deuda de los estados a un interés mucho mayor (bonito negocio), deuda que tenemos que sufragar todos con nuestros impuestos y en detrimento del bienestar del pueblo, y sí tienen un buen agujero, no hay problema, el Estado les salva con el dinero de todos.

  ¡Hasta siempre amigo Nicolás Maquiavelo, tú que has sido una de las mentes más privilegiadas sí que tendrías futuro en esta democracia!.

domingo, 15 de junio de 2014

Los silencios bien usados, son la caña.




Cada vez que inicio la redacción de un artículo de mi blog pienso  algo parecido a lo siguiente:

¿Incomodaré a algunos  lectores por tratar este tema?

¿Me congraciaré con algunos otros por abordar esta cuestión?

Por enorme que fuere la dosis de buenismo que me invadiera (dosis que acostumbra a ser siempre minúscula, circunstancia de la que me felicito íntima y repetidamente), no me sería factible agradar o complacer a todo el mundo…por muy bien que yo escribiese…ni tampoco por excelente que fuera mi argumentario….ni aún por novedoso que resultare el enfoque…

No, decididamente creo que no es posible estar  a bien con todos quienes tienen la significada deferencia de leer mis textos, a menos que logre ser un fénix de los ingenios, requisito que obviamente no cumplo, ni cumpliré.

Por el contrario, si que es muy cierta la posibilidad de incurrir en el riesgo de desagradar a la  práctica totalidad de los seguidores. Es mas, no sólo es ello factible, sino que es relativamente fácil que ocurra, a la que uno no preste mucha atención y cuidadoso esmero en seleccionar la temática a tratar.

¿Y por qué razón? Pues porque sabido es que en todos los aspectos de la vida, incluido el literario, la Torpeza es siempre más feraz que el Acierto.

A propósito: ¿me habrá ya sucedido a mí en alguna ocasión, el sembrar un desagrado general?

Yo confío en que no haya sido así, y para prevenirme de que se diera esta terrible circunstancia,  he llegado a la conclusión de que sólo existe una norma preventiva de general aplicación, y que consiste ésta en respetar prudentemente aquel dicho:

 “De lo que no podemos hablar, mejor es callarse”

Me explicaré. La cita es del filósofo Ludwig Wittgenstein y aparece en su “Tratado lógico-psicológico". 

Esta cita, así  a pelo, y mencionada aquí, fuera de su contexto, puede parecer una perogrullada.

Casi podríamos decir que lo es.

Pero no es así realmente…

En mi opinión, “hablar” no consiste únicamente en articular palabras para darse a entender, sino que la acepción de este vocablo incluye la característica de razonar o de tratar de algo practicando, lo que constituye un objetivo netamente más ambicioso. En este contexto más amplio, adquiere pleno sentido la anterior  formulación de Wittgenstein, al entenderse que si creo que no voy a poder razonar sobre un tema, es preferible dejarlo de lado y no “hablarlo”.

Por reflexiva consecuencia de lo anterior, decidí desde un buen principio, que no adoptaría nunca como eje principal de ningún texto que salga de mi cerebrito, de la temática religiosa.

Al establecer así que este tema tema no son “hablables”, no pretendo anatemizarles como no opinable o tratable,  pero, a mi lego entender, no  serán nunca dialogables en el marco de la racionalidad sustentada por el concepto de “hablar”.

Ocurre algo similar cuando dos personas se enzarzan en argumentaciones sobre el tema religioso desde dos creencias distintas, o una de ellas desde un agnosticismo militante, Acostumbra a producirse una discusión básicamente visceral, disfrazada en el mejor de los casos con un arlequinado argumentarlo que resulta bastante deleznable en la gran mayoría de las ocasiones.

 En resumen doy la razón a Wittgenstein a pesar de la aparente inanidad de su formulación.

 De aquí al elogio del silencio, hay sólo un paso… y un paso corto.

 Por chocante que les pueda parecer, considero yo que el uso hábil y oportuno del silencio en una conversación, forma parte del “hablar”, es decir que el callar contiene racionalidad, y puedo hacerme entender de igual forma que con un  breve alto entre dos sollozos se realza la sensación de pena o desconsuelo mucho mejor  que con un lloriqueo continuo que acaba por destemplar al interlocutor.

Leí hace ya algún tiempo una gacetilla cuya tesis era que los silencios debidamente administrados eran unos fuertes inductores de la calidad de una conversación. También propugnaba que en las clases de oratoria debería figurar como elemento clave el uso del silencio intermitente como catalizador del proceso mental de digestión intelectual de quien escucha, y como eficaz activador de una mayor serenidad de espíritu en el interlocutor, quien lo agradece “racionalizando” él a su vez en mayor medida sus contratesis. Ello redunda, sin ninguna duda según el autor del artículo, en una elevación general de la calidad de la comunicación entre ambos. Aseguraba dicho autor (especialista en formar managers para hablar en público) que había podido comprobar su teoría en innumerables ocasiones a lo largo de su vida profesional, y que conservaba grabaciones de conversaciones haciendo uso de los silencios y otras sin tal  estrategia. Podía percibirse con claridad meridiana la diferencia de calidad obtenida.

A mi me convenció , pero la dificultad o mejor dicho la tentación de aumentar el numero de vocablos emitidos por unidad de tiempo es en muchos casos tan fuerte, que relega a un segundo plano la dosificación de los silencios por temor a que sean éstos aprovechados por el otro interlocutor ”contrincante” para insertar subrepticiamente sus contra-argumentaciones.

Es una lástima, pues los símiles que se me habían ocurrido eran bastante ocurrentes y hasta uno de ellos realmente jocoso.

Todo sea por el amor de las buenas costumbres ….y en  favor de mi  tesis del silencio oportuno.

 

jueves, 12 de junio de 2014

Mentiras y más mentiras.

Jamás apoyare a los asesinos de vidas humanas. 

Hoy escuche decir una sarta de absurdeces al sucesor, del supuesto Rey de España, sinceramente estaba hablando una serie de mentiras que este tipejo se piensa que habla con animales, si esos animales que nos escuchan pero no nos contestan, me ha dado la impresión que de lo que decía, por dentro estaba pensando, esto lo puedo decir porque no leen las noticias de actualidad, esto lo digo también porque la mayoría de los adolescentes no saben quien era Suárez, a las prueba me remito; esto lo puedo exponer y veremos que pasa, pero!!! vamos!!! vamos!!!  vamos, pero qué me estás contando, Felipito?, Acaso crees que hemos olvidado quién era tu abuelo?



¿Crees que ya no recordamos cómo se ofreció al genocida Franco para alistarse en su ejército asesino contra el Estado español, contra su República democrática y contra su Constitución?

Carta de don Juan ofreciéndose a Franco para tomar parte en la guerra civil a favor de la causa nacional en contra del enemigo internacional.

7 de diciembre de 1936

Excmo. Sr. General Don Francisco Franco

Mi respetado general:

En forma tal vez impremeditada, cuando la guerra de España tenía sólo el carácter de una lucha interna, he intentado tomar parte en ella. Aunque me impulsaban sentimientos bien ajenos a la política, comprendo y respeto las razones que entonces movieron a las autoridades a impedir mi incorporación a las tropas.

Actualmente la lucha parece tomar, cada vez más, aspecto de una guerra contra enemigos exteriores, guerra en la que todos los buenos españoles de mi edad habrán podido hallar un puesto de combate. El deseo de hallarlo yo también, y en forma que aleje toda suspicacia, me mueve a someter a la benévola atención de V.E. mi aspiración.

Según noticias de prensa, se hallará pronto listo para hacerse a la mar el crucero Baleares, en el que podría prestar algún servicio útil, ya que he realizado mis estudios en la Escuela Naval británica, he navegado dos años en el crucero Enterprise, y he seguido luego el curso especial de artillería en el Iron Duke antes de abandonar la Marina inglesa. Yo me incorporaría directamente al buque, me abstendría en absoluto de desembarcar en puerto alguno español y desde luego le empeño mi palabra de que no recibiría ni aún a mis amigos personales.

Yo no sé, mi general, si al escribirle así infrinjo las normas protocolarias con que es usual dirigirse a un Jefe de Estado. Le ruego en todo caso disculpe el que confíe a su corazón de soldado este anhelo mío de servir a España al lado de mis compañeros.

Con mis votos más fervientes por que Dios le ayude en la noble empresa de salvar a España, le ruego acepte el testimonio del respeto con que se reitera a sus órdenes y muy afectuosamente e.s.m. 

Juan de Borbón.


¿Crees que no sabemos que tu madre, reina de España, no se llama Sofía de Grecía, sino que su nombre real es Sofía Margarita Victoria Federica Schleswig-Holstein Sonderburg-Glücksburg y que su madre, tu abuela, era miembro del Partido Nazi y tus tíos formaban parte de las Juventudes Hitlerianas?



¿Crees que hemos olvidado quién es tu padre, que hemos olvidado su condición de delfín del genocida Franco?



¿Crees que hemos olvidado que el dictador genocida, el mismo que te protegió, amparó y dio cobijo durante tus siete primeros años de vida, alcanzó el poder y se mantuvo en él gracias al apoyo de los mayores asesinos del siglo XX?




¿Crees que hemos olvidado que la misma mano que estrechaba las de Hitler y Mussolini, también acariciaba la tuya, bajo la mirada complaciente de tu padre?


¿Crees que por el simple hecho de ser hijo de un dimisionario usurpador de la voluntad popular vamos a renunciar a nuestro derecho democrático a elegir a quien queramos que nos represente? ¿O crees que pudiendo nosotros mismos ser elegidos líbremente como presidentes de nuestra comunidad de vecinos, como alcaldes de nuestro pueblo, como dirigentes de nuestra comunidad o como jefes de nuestro Gobierno, vamos a consentir en que tú, carente de una cualidad sobrehumana específica, tú, el hijo, el nieto y el protegido de corruptos, golpistas y asesinos, seas proclamado Jefe de Estado por la casta política y económica que te sustenta, la que te da soporte y a la que proteges como justo pago por sus servicios?

Pues no, Felipito, no. No reconozco tu Autoridad, niego tu Dignidad, me rebelo contra tu antidemocrática autodesignación, condeno tu inmoral participación en esta farsa contra el Pueblo y sólo asumo tu condición de ciudadano español para que en un futuro a corto plazo te pueda ser aplicado el espíritu y la letra de las nuevas Leyes Republicanas, de sus nuevos Códigos Penal y Civil y de todo el corpus jurídico y legislativo que pueda desarrollar y aplicar la inminente Tercera República española. Aquella que deberás acatar en España o repudiar en el exilio.

QUE VIVA LA REPÚBLICA!!!!!!